Las pistas para que los progenitores identifiquen las dificultades de aprendizaje de sus hijos proceden de la información que reciben del colegio y del propio comportamiento que observan en casa. Entre las dificultades que afectan al ritmo de trabajo en el aula, no solo destacan las relacionadas con el aprendizaje, sino que en ocasiones los pequeños están condicionados por otros factores, como aspectos motivacionales, dificultades de atención o problemas de conducta.
- Es esencial que los padres acudan a un especialista en cuanto detecten los primeros síntomas.
- Los padres han de ser comprensivos: En casa, los padres juegan un papel fundamental. Deben mostrarse comprensivos y entender que el hijo tiene unas dificultades específicas que provocan que no pueda aprender y realizar las tareas con la misma facilidad que el resto. Un periodo clave son los exámenes. Los niños con dificultades de aprendizaje viven este momento con tensión, ansiedad e, incluso, estrés, por lo que los padres serán un apoyo fundamental en esta época.
- Ajustar las expectativas a la nueva situación: Una vez que se diagnostican problemas de aprendizaje, los padres deben ser conscientes de la realidad y adaptarse. Esto supone realizar a los hijos exigencias razonables a su capacidad y nunca presionarle.
- Encontrar un colegio adecuado para los hijos: No siempre es fácil escolarizar al pequeño en un centro que cuente con los recursos y el personal suficientes para atender sus necesidades. Conviene localizar una escuela cuya enseñanza se adecue a las particularidades de los niños con dificultades de aprendizaje, además de contar con departamentos de orientación y apoyo.
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